The Surrogate Band levanta The Wall, ladrillo a ladrillo
Después de cuatro meses de ensayos, la banda costarricense tributo a Pink Floyd tocó The Wall completo, de principio a fin, en el Teatro Auditorio Nacional.
Hay discos que se tocan y discos que se construyen. Lo de The Surrogate Band el sábado 17 de octubre fue lo segundo: The Wall completo, de principio a fin y en orden, en el Teatro Auditorio Nacional del Museo de los Niños, en San José. Fueron 28 canciones en dos actos, incluidas «What Shall We Do Now?» y «The Last Few Bricks», las piezas que Pink Floyd sumó cuando llevó la obra al escenario en 1980. Cuatro meses de ensayos para una sola noche.
La historia de The Wall empieza con un muro invisible. En Montreal, en 1977, al cierre de la gira de Animals, Roger Waters escupió a un fan que no dejaba de gritar frente al escenario. Ese momento de quiebre, la distancia entre el músico y su público, se convirtió en la idea de un disco doble publicado en 1979: la historia de Pink, un rockstar que levanta ladrillo a ladrillo una pared entre él y el mundo.
The Surrogate Band lleva desde 2011 tratando de representar fielmente en vivo la música de Pink Floyd, con músicos que han pasado por Pneuma, Hijos, Sincrónico, Gëntry y la Orquesta Sinfónica Nacional. Para esta noche llegaron con todo lo que la obra pide: coristas de traje negro y lentes oscuros, brazaletes rojos con los martillos cruzados, láseres que atravesaban la sala de lado a lado y pantallas gigantes con las animaciones del muro, el rostro que grita y el cerdo en caída libre.
La puesta en escena siguió la historia de Pink casi escena por escena. La marioneta del maestro, con los ojos encendidos, presidió «Another Brick in the Wall». Un sillón quedó solo bajo un haz de luz, entre humo, y desde ahí la voz principal cantó el encierro del personaje; en otro momento, la luz le proyectó la textura de un muro de ladrillos sobre la cara. Un muñeco de trapo quedó tirado al borde del escenario, y en la recta final apareció el líder de abrigo negro con el megáfono, el Pink convertido en dictador de «In the Flesh» y «Waiting for the Worms».
Y como en todo show de Pink Floyd que se respete, el cerdo inflable voló sobre la tarima, con los martillos dibujados en los costados, mientras los guitarristas se repartían los solos que David Gilmour hizo eternos, de «Another Brick in the Wall» a «Comfortably Numb». Después de «The Trial» y «Outside the Wall», la banda volvió para un bis: «Wish You Were Here», «Have a Cigar» y «Sheep», un viaje a los dos discos que Pink Floyd publicó justo antes de The Wall. Al final, toda la banda se arrodilló sobre las tablas del escenario para la foto, con el auditorio de pie detrás.
Hay una ironía que no se le escapa a nadie que conozca el edificio: el Museo de los Niños funciona en la antigua Penitenciaría Central de San José. Esa noche, una obra sobre los muros que uno mismo levanta sonó dentro de lo que alguna vez fue una cárcel. Y al final, como manda el disco, el muro cayó.
Setlist · 17.10.26
Primer acto
- In the Flesh?
- The Thin Ice
- Another Brick in the Wall, Pt. 1
- The Happiest Days of Our Lives
- Another Brick in the Wall, Pt. 2
- Mother
- Goodbye Blue Sky
- Empty Spaces
- What Shall We Do Now?
- Young Lust
- One of My Turns
- Don't Leave Me Now
- Another Brick in the Wall, Pt. 3
- The Last Few Bricks
- Goodbye Cruel World
Segundo acto
- Hey You
- Is There Anybody Out There?
- Nobody Home
- Vera
- Bring the Boys Back Home
- Comfortably Numb
- The Show Must Go On
- In the Flesh
- Run Like Hell
- Waiting for the Worms
- Stop
- The Trial
- Outside the Wall
Bis
- Wish You Were Here
- Have a Cigar
- Sheep
